More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  El ancla de la brujaPhotosProfileFriendsMore Tools Explore the Spaces community
Todo lo que me leo este año
Las pocas pelis que veo
Lo que estoy viendo este año
Comics y manga que me trago este año
Pos eso, el anime que estoy viendo este año

El ancla de la bruja

Aquí tamos porque hemos venío
7/2/2008

Largo Domingo de Noviazgo

 
Quizás pueda parecer que tenga un gran mono de cafeína, pero con el señor Jean Pierre Jeunet - y con su intérprete, me temo - me tomaría unos cuantos cafelitos. Le tengo en un pedestal desde La Ciudad de Los Niños Perdidos y con Amelie se ganó por entero mi corazón (y según mi padre, también mi flequillo, al menos por una temporada). Cuando supe que se iba a estrenar Largo Domingo de Noviazgo, arrastré a Amó al cine sin miramientos. Y a los dos nos encantó.
Cuando salió en DVD me la vi unas cuantas veces, con sus extras y todo. Y ahí supe - porque ni me lo había sospechado- que había una novela. La verdad, con todo el universo recurrente de Jeunet, sólo había dos opciones: o le había dado la vuelta unas cuantas veces para hacer la película apta para su mundo, o es que la novela ya tenía algo de él antes de adaptarla.

 

Así que hace unos días abrí el libro con ilusión y sin recelos, casi segura de que me iba a gustar. Y así ha sido.
Es una gozada cuando literatura y cine se dan la mano y caminan a la par, de forma paralela, sin comerse el terreno. Cuando una película es buena como película y una novela es buena como novela, y ninguna de las dos pisa a la otra, ni la viola, ni le hace sombra. Es un placer para la gente como yo, que disfruta lo mismo de los libros que de las pelis, poder hacerlo con dos versiones de la misma historia y no sentirse desilusionado con ello.
Así pues, puedo decir que en ese aspecto, me siento satisfecha. Ya he sacado algo en limpio de mis vacaciones.
Si quieres un libro lleno de magia, con su intriga incluída. si te gustan las grandes historias de amor incondicional y obstinado, leéte Largo Domingo de Noviazgo.
Y si es que aún no has visto la película...
¿qué coño haces aquí sentado?
 
6/30/2008

Una semana de cine

 
Podríais tomároslo por la parte figurada. Al fin y al cabo, sí que es estupendo estar de vacaciones (aunque sean cortas y sólo a tiempo parcial), pero no, lo digo de forma totalmente literal.
Después de taaaanto tiempo sin ir al cine (más de seis meses, calculaba) esta semana he ido dos veces, a ver dos películas a las que tenía muchas ganas.
 
Sexo en Nueva York
 
Si bien siempre he tenido un espíritu bastante crítico con ella, me parecía una de las mejores series que había visto en mi vida, y no me podía perder la peli. N. y yo fuimos decididas a disfrutar de nuevo con las cosas de Carrie, Miranda, Charlotte y Samantha. Como parte negativa: si no has visto la serie, es bastante insulso todo, hay varios minutos de desfile de moda bastante descarados, algunas cosas parecen contradecirse con lo anterior y Carrie sigue siendo Carrie.
Como parte positiva, de nuevo las aceras de Nueva York con nuestras chicas, el humor más fino y unos personajes bien dibujados. Las chicas en estado puro.
Entretenida y un poquito sorprendente en cuatro o cinco detalles, al menos si no has visto el trailer en el que, para variar, destripan media peli.

 
El Incidente
 
Sabéis que adoro a Shyamalan, lo tengo en mi lista de gente con quien tomarme un café. Teniendo en cuenta que sus películas iban 4-1 en mi marcador (Soy de las pocas que adora EL Bosque, pero con El Protegido no puedo, me supera), esperaba que de nuevo me sorprendiera gratamente con sus ideas.
Y la verdad, la cosa se queda en 4-2, y ya me jode. Al poco de empezar uno ve venir por dónde van los tiros y de ahí en adelante no hay trama que avance. El niño Wahlberg apenas consigue salvarme al personaje (joer, los años pasan pa tós, cada día se parece más a su brother) y la tipeja que le han puesto al lado no convence ni una pizca. A destacar, eso sí, la música de Newton Howard, que me está sorprendiendo cada vez más gratamente (espero que Tuomas también le eche un oído a esta banda sonora, sabiendo que estaba tan flipado como yo con La Joven del Agua). Yo tengo la teoría de que M. Night quería hacerse una peli al estilo Los pájaros y no le ha salido ni Los Pa...   Pero hasta aquí puedo leer, que sabéis lo que odio destripar las pelis a la gente.
 

 

Total, que no sé si ha sido la huelga de guionistas, que empieza a notarse al otro lado del charco, o que una se hace cómoda con el home-cinema, o que voy pa mayor y me hago una rata de alcantarilla, pero...
 
...cada día me estoy pensando más lo de gastarme siete eurazos en una entrada.
 
 
6/24/2008

El Ocho

 
Fue hace cuatro años que conoci a uno de los personajes históricos más increíbles, Charles Maurice de Talleyrand. Siendo seria, seguro que aparecía en más de uno  de los libros de historia que me tuve que empollar. Seguro que para selectividad me lo habían mencionado, pero yo apenas le podía recordar. Gracias a "La Cena" (una de las mejores obras de teatro que he visto en mi vida, por no decir la mejor) tuve la oportunidad de conocer, a través de la ficción, un poco más a este hombre. Y me dejó encandilada.
Cuando empecé a leer El Ocho, poco sabía. Tenía la idea de que era una novela de esas que tanto se llevan ahora, del corte de El Código Da Vinci, que mezclan historia y fantasía para crear una trama de intriga sobre algún objeto, en este caso, un ajedrez. También sabía que el final era atropellado y sacado de la manga, como también suele ocurrir en muchas de estas novelas, gracias a las críticas de mis progenitores ("Es entretenido y nada más... no sé si merecerá la pena...A ratos se pasa un poco...").

Photobucket

 

Teniendo eso en cuenta, está claro que yo no buscaba enriquecerme como persona, sino simplemente dejarme llevar por una lectura entretenida por un tiempo. Y lo conseguí.
El Ocho es fácil de leer, divertido en ocasiones, y en otras interesante, y entretenido siempre. Pero es que, además, me permitió re-encontrarme con el señor Talleyrand una vez más. Y eso sí que es un lujo.
Si buscáis una lectura para las tardes de playa, acercaros a la biblioteca más cercana a por El Ocho. Y de paso, echad un ojo a la sección de historia, porque seguro que yo estaré allí, buscando una biografía de mi ídolo Maurice.
 
6/18/2008

Adicciones

 
Nuestro Darío era un siamés de careta negra y rabo retorcido. Tenía una personalidad (lo siento, animalidad suena fatal, y gatialidad no creo que exista) muy especial, y un vicio oscuro: se pirraba por el Reflex.
Cuando yo hacía atletismo (sí, yo corriendo, increible, ¿verdad?) y me retorcía un pie, o cuando alguien se lesionaba y nos echábamos el spray, ahí aparecía Darío con los ojos azules como platos y empezaba a relamer todas las zonas donde pudiera quedar una gota, por minúscula que fuera. Después se revolcaba por el parquet como un poseso, y al final se quedaba con cara de placer un buen rato.
Luna, que era un terremoto, no tenía esa afición.
Sin embargo, al parecer, Morgana, la persa-himalayo tranquilota e imperturbable, parece que también nos ha salido yonki.
Pero lo mejor de todo ha sido como me he enterado.
Me lo ha contado la crack de Lolía, mi abuela, que al llegar a casa me dijo:
 
"Nena, que Morgana también nos ha salido mormófona"

 
...Ahí queda eso.
6/16/2008

Tres orejas...

 
Supongo que más de uno dirá que si nunca hablo de política, si no me meto en temas de economía o apenas hablo de deporte, este comentario me pega poco. Pero no lo puedo evitar.
Y ya sé que puede que hiera alguna sensibilidad, pero a mí también me la hieren con ciertas cosas, asi que cada palo aguante su vela, si es que puede.
Fue lo primero que vi según me levanté y me ponía a desayunar: a José Tomás.
"Ah, sí, el tío ese por el que re-vendían las entradas por 3.000 euros. Qué coño de especial tendrá", pensaba yo.
Pues resulta que ya sé lo que tiene de especial. A ver, yo lo reconozco. Hay que tener un amor por el trabajo muy grande para jugartela así, seguir hasta el final con una herida de 22 cm. Vale, hasta ahí sí que lo admito. Pero sólo hasta ahí.
Quizás yo no lo puedo entender, no soy una aficionada a los toros. No es que sea antitaurina, que yo entiendo la parte de tradición que representa, y puedo entender la pasión por casi cualquier cosa. No me mola ver a un tío con coleta y calzas jugueteando/torturando a un animal al que mata al final, como símbolo, dicen, de la propia masculinidad. Pero tampoco me mata ver a una manada de tíos de piernas horribles corriendo tras una pelota blanca y negra,y cobrando una millonada por ello, y también lo respeto.

Photobucket 

 

Pero no me.... no me joas. ¿Valentía? ¿Coraje? ¿Valor? ¿Honor? ¿Gloria? ¿Prestigio?
Mira, no está salvando vidas. No está luchando por unos ideales, ni mejorando el mundo. No va a conseguir mejorar la calidad de vida de nadie. Es su trabajo, y punto.
Y que te den tres cornadas y sigas a lo tuyo porque te den las tres orejas, para que luego te tengan que operar de urgencia y estés, digamos, grave... (por no decir jodido)...
Eso ni es de valiente ni de torero ni ná... Es de gilipollas. Así con todas las letras lo digo.
Y olé, no por él, sino por el avispao que ha pagao medio kilo por ver una especie de snuff movie en directo. Que no sé que es lo que manda más cojones.
Y ale, ahora podéis ponerme a parir. Que yo me he quedao a gusto.
 
View more entries